¿Qué errores solemos cometer al usar cámaras profesionales? (y cómo evitarlos)

Lo que no te cuentan cuando compras tu primera cámara profesional

Después de más de 15 años detrás de la cámara, he visto (y cometido) muchos errores. Y es completamente normal. Usar una cámara profesional no te convierte en fotógrafo de la noche a la mañana, igual que tener una guitarra cara no te convierte en músico. La técnica se aprende, los fallos enseñan y, con el tiempo, vas afinando la mirada.

En esta guía quiero compartir contigo algunos errores muy comunes al empezar (y no tan al empezar) con cámaras profesionales. No para que te agobies, sino para que te los quites del camino cuanto antes. La buena noticia es que todos tienen solución.

cámara canon

1. Obsesionarse con el equipo

Cuando uno se mete de lleno en el mundo de la fotografía, es muy fácil caer en la tentación del “más es mejor”: más resolución, más objetivos, más accesorios. Lo he visto muchas veces. Personas que se gastan un dineral en una cámara tope de gama sin saber bien qué significa la mitad de los botones.

La realidad es que una buena foto no depende solo del equipo. Depende de la luz, del momento, del encuadre y, sobre todo, del ojo de quien la hace. No es raro ver fotos brillantes hechas con cámaras de gama media, y fotos vacías hechas con un equipo de miles de euros.

Mi consejo: exprime al máximo lo que ya tienes. Aprende a manejarlo bien. Entiende cada ajuste, cada modo, cada limitación. Solo cuando sientas que el equipo se te queda corto de verdad, entonces será el momento de dar el salto.

2. Usar siempre el modo automático

Si has invertido en una cámara profesional, sería una pena no aprovecharla. El modo automático puede sacarte de un apuro, sí, pero en cuanto quieras tener control real sobre la imagen, necesitas salir de ahí.

Entender cómo funciona la exposición (ISO, apertura y velocidad de obturación) te da libertad. Puedes jugar con la profundidad de campo, congelar el movimiento, aprovechar la luz ambiente sin que todo salga movido o quemado. Al principio cuesta, pero llega un momento en el que ajustar los parámetros es casi instintivo.

Y ojo, tampoco se trata de ir siempre en modo manual. Los modos semiautomáticos (prioridad a la apertura o a la velocidad) son herramientas muy útiles si sabes cuándo usarlas.

iconos de una cámara de fotos

3. No dominar bien el enfoque

Esto pasa más a menudo de lo que parece. Tienes buena luz, buen encuadre, una expresión natural… pero cuando abres la imagen en el ordenador, algo no cuadra: está ligeramente desenfocada.

El enfoque automático de muchas cámaras es rápido, pero no perfecto. Depender solo del punto central o dejar que la cámara decida dónde enfocar puede ser un error. Aprende a mover los puntos de enfoque, a bloquear el foco cuando ya lo tienes y a comprobar los resultados con algo más que una mirada rápida a la pantalla trasera.

En retratos, especialmente con aperturas grandes (f/1.8, f/2.8…), un ligero fallo puede arruinar la foto. El enfoque va al ojo, no a la nariz, ni al pelo, ni a la oreja.

4. Descuidar la luz

La luz lo es todo en fotografía. Puedes tener el mejor equipo del mundo, pero si la luz no acompaña, la imagen perderá fuerza. Este es uno de los errores más comunes y a la vez más sutiles. No se trata solo de si hay mucha o poca luz, sino de cómo es esa luz: ¿es suave o dura? ¿Desde dónde viene? ¿Qué sombras crea?

He visto muchas sesiones hechas en plena hora del mediodía, con el sol cayendo a plomo y sombras duras bajo los ojos. También fotos en interiores sin ninguna intención de dirección de luz. Y no hace falta tener flashes de estudio ni grandes focos: con la luz natural y un poco de atención puedes conseguir resultados mucho mejores.

Mi consejo: aprende a observar la luz antes de disparar. Date la vuelta, cambia el ángulo, usa una pared blanca como reflector. Pequeños gestos que marcan una gran diferencia.

foto puente a contraluz

5. No pensar en la composición

La composición es esa parte de la fotografía que mucha gente ignora… hasta que ve una foto que “funciona” sin saber por qué. Y sí, las reglas están para romperse, pero antes hay que conocerlas.

Un error típico: centrar siempre al sujeto por costumbre. O dejar que un fondo caótico robe toda la atención. O cortar pies, manos o cabezas sin intención alguna.

No se trata de volverse obsesivo con la regla de los tercios ni de medirlo todo al milímetro, pero sí de mirar el encuadre con conciencia. Fíjate en lo que hay detrás del sujeto, en las líneas, en los colores. Pregúntate: ¿hay algo en esta foto que distrae? ¿Puedo moverme un poco y mejorarla?

Pensar antes de disparar no es perder tiempo, es ganar en resultado.

6. Disparar por disparar

Con las cámaras digitales tenemos la enorme ventaja de poder hacer mil fotos sin coste adicional. Pero eso no significa que debamos disparar sin pensar.

He trabajado con gente que hace ráfagas de 50 fotos a cada paso que da el modelo. Luego, se pasan horas intentando encontrar una buena entre decenas de casi iguales.

No se trata de frenar la creatividad, sino de ser más intencional. Observa, piensa, espera. A veces la mejor foto no es la primera ni la número 47, sino la que haces cuando el momento está realmente ahí.

Disparar menos y mirar más te hace mejor fotógrafo, sin duda.

Descubre nuestros servicios fotográficos en Logroño. Sesiones profesionales para familias, mascotas y momentos especiales. ¡Reserva tu cita hoy!

7. Olvidarse de revisar las fotos en condiciones

Otro error bastante común es confiar demasiado en la pantallita de la cámara. Revisamos una imagen, parece estar bien… y seguimos adelante. Pero luego, al verla en el ordenador, aparece la cruda realidad: desenfoques sutiles, una exposición ligeramente pasada o una expresión que no transmite nada.

La pantalla de la cámara engaña: reduce, suaviza, y si estás en exterior con luz directa, casi ni se ve. Lo ideal es usar el visor o hacer zoom al revisar, aunque sea en un par de imágenes clave. No hace falta comprobar cada disparo, pero sí asegurarse de que vas por buen camino.

También recomiendo mirar el histograma de vez en cuando. Puede parecer técnico, pero es una herramienta muy útil para saber si estás perdiendo información en luces o sombras.

8. No editar (o editar en exceso)

La edición no es hacer trampas. Es parte del proceso fotográfico. Pensar que una foto «tiene que salir perfecta de cámara» es un mito que nos hace perder posibilidades. Ahora bien, tampoco se trata de llevarlo todo al extremo: saturaciones imposibles, pieles de plástico, contrastes exagerados…

Una buena edición realza la foto sin que se note. Ajusta luz, color, encuadre, limpieza visual. Es como pulir una piedra para que brille más, sin que pierda su forma original.

Mi consejo: edita con criterio. Dedícale tiempo a aprender Lightroom, Capture One o el programa que prefieras, y crea un flujo de trabajo ordenado. Y sobre todo, desarrolla tu estilo sin copiar lo que ves en Instagram. Lo importante es que las fotos reflejen tu mirada.

edición de fotos con photoshop gratis

9. No compartir ni pedir feedback

Hay fotógrafos que acumulan miles de imágenes en discos duros que nadie ve. O que suben su trabajo a redes esperando likes, pero sin abrirse realmente a la crítica.

Mostrar tu trabajo da miedo, lo sé. Pero es la forma más rápida de aprender. Enseña tus fotos a otros fotógrafos, escucha, compara, reflexiona. No todo lo que te digan será útil, pero algunas observaciones te harán crecer.

Yo sigo compartiendo imágenes con compañeros del sector, aunque lleve años en esto. Siempre hay algo que aprender, un punto de vista nuevo, una forma distinta de resolver una escena.

Y por último: pensar que ya lo sabes todo

Este quizás sea el error más peligroso de todos. Creer que ya lo tienes controlado, que no necesitas seguir aprendiendo, que todo lo haces bien. En fotografía (como en casi todo), en el momento en que dejas de aprender, te estancas.

Yo, después de más de 15 años en esto, sigo formándome, sigo experimentando, sigo equivocándome. Y eso es lo que mantiene viva la pasión por lo que hago.

La fotografía es un camino, no un punto de llegada. Cuanto más lo recorres, más entiendes que no se trata solo de dominar la técnica, sino de saber mirar, de contar historias, de conectar con quien tienes delante.

carlos senna fotografía estudio en logroño

Si te apetece ver cómo trabajamos la fotografía desde la experiencia… pásate por el estudio

En Carlos Senna Fotografía llevamos muchos años trabajando con familias, niños, mascotas y todo tipo de personas que quieren tener recuerdos reales, bien hechos, con intención. No nos interesa solo hacer “fotos bonitas”, sino crear imágenes que signifiquen algo.

Si te apetece ver cómo cuidamos cada detalle en una sesión o quieres hacerte unas buenas fotos en estudio, sin prisas y con buen trato, estamos en pleno centro de Logroño. Escríbenos o pásate por la tienda. Estaremos encantados de enseñarte cómo trabajamos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio