Qué accesorios fotográficos necesitas realmente (y cuáles no)

Una guía directa para no perder dinero en accesorios que no vas a usar

Cuando empiezas en fotografía profesional, lo más fácil del mundo es dejarse llevar por el entusiasmo (y por el marketing). Vas a una tienda, abres cualquier web o te metes en un vídeo de YouTube y te dicen que necesitas esto, esto y esto otro. Y al final, acabas con la mochila llena de cosas que apenas usas… y con el bolsillo temblando.

Después de más de 15 años trabajando con cámaras de todo tipo, sesiones en exteriores, estudio, eventos y de todo un poco, he aprendido qué accesorios realmente marcan la diferencia —y cuáles son simplemente ruido. En esta guía te comparto lo que sí suelo usar cada semana en el estudio o en sesiones reales… y lo que, honestamente, puedes dejar para más adelante (o incluso evitar por completo).

Los accesorios que sí suelen valer la pena

– Trípode robusto

Un trípode sólido, bien construido, es una de esas herramientas que no parece muy emocionante… hasta que te salta una foto movida por una mínima vibración o hasta que quieres hacer una exposición larga y no hay forma humana de mantener la cámara estable.

No necesitas gastarte una fortuna, pero sí elegir uno que aguante el peso de tu cámara con el objetivo montado. Nada de trípodes de 30 € de plástico que se doblan con el viento. Lo ideal es que tenga buena estabilidad, una rótula decente y que puedas ajustarlo con rapidez. Si haces retrato, producto o paisajes, te vendrá genial.

trípode

– Baterías de repuesto

Las cámaras profesionales consumen más batería de lo que parece, sobre todo si usas visor electrónico, grabas vídeo o haces muchas ráfagas. Y si te quedas sin batería en mitad de una sesión, estás fuera de juego.

Tener una o dos baterías extra (originales o de buena marca compatible) es de lo más básico. Incluso si solo haces fotografía por hobby, te da tranquilidad para salir a disparar sin preocuparte.

– Tarjetas de memoria rápidas y de calidad

Esto parece obvio, pero no lo es tanto. No todas las tarjetas sirven para todas las cámaras. Y no todas las tarjetas de 128 GB que encuentres online por 15 € son iguales.

Asegúrate de que usas una tarjeta con buena velocidad de escritura (especialmente si disparas en RAW, haces ráfagas o grabas vídeo en 4K), y de una marca que no te la juegue. Y mejor varias de menor capacidad que una sola enorme: si una tarjeta falla, no pierdes toda una sesión.

tarjetas de memoria

– Una mochila o bolsa bien pensada

No es lo mismo llevar tu equipo a una boda, a una sesión en exteriores con niños o al estudio. Cada situación exige moverte con soltura y tener tu equipo ordenado. Una buena mochila (o bolsa) fotográfica te facilita mucho la vida.

No necesitas la más cara, pero sí una que proteja tu cámara, lentes y accesorios, que tenga compartimentos acolchados, y que te permita acceder a lo importante sin tener que vaciarla entera cada vez. Si vas a hacer sesiones por la ciudad o en exteriores, que sea cómoda para caminar. Y si haces muchas fotos en interiores, quizá prefieras una más compacta o tipo bandolera.

– Kit de limpieza (porque el polvo siempre aparece)

No hay nada más frustrante que revisar una sesión y ver una manchita en la misma esquina de todas las fotos. Y sí, suele ser polvo en el sensor o una gotita en la lente. Un kit básico de limpieza te evita muchos disgustos: un soplador de aire, un pincel suave, paños de microfibra y poco más.

Evita limpiar con camisetas, servilletas o el aliento (sí, lo he visto). Es barato tener lo necesario y te ahorra más de una edición pesada.

kit de limpieza de cámaras

– Filtros útiles: polarizador y ND

No necesitas comprar todos los filtros del mercado, pero sí hay dos que recomiendo:

  • Polarizador circular: te ayuda a reducir reflejos, mejorar el color del cielo y aumentar contraste. Muy útil en exteriores, especialmente si haces paisaje o fotos con agua o cristales.
  • ND (Densidad Neutra): sirve para reducir la luz que entra al sensor, ideal si quieres usar velocidades lentas a plena luz del día (por ejemplo, para hacer ese efecto sedoso en el agua o desenfoques en movimiento).

Lo importante: que el filtro sea de calidad. Uno malo puede arruinar el trabajo de una lente buena.

– Disparador remoto

Puede parecer una tontería… hasta que necesitas hacer una foto sin tocar la cámara. Ya sea porque estás en una exposición larga, porque tú mismo estás en la foto o simplemente porque quieres eliminar cualquier vibración: un disparador (por cable o inalámbrico) es muy útil.

No cuesta mucho y te puede salvar más de una toma, especialmente en paisaje o fotografía de producto.

disparador remoto

Lo que puedes dejar para más adelante (o directamente no necesitas)

1. Flashes y sistemas de iluminación avanzados

Sí, la luz artificial te abre un mundo de posibilidades… pero si estás empezando, lo más probable es que ni siquiera estés sacando todo el partido a la luz natural.

Domina primero cómo trabajar con la luz que tienes: ventanas, contraluces, sombras suaves, luz ambiental. Ya habrá tiempo para meterte en flashes externos, difusores, softboxes, sincronizadores y todo ese mundo técnico. No digo que no sea útil, pero no es lo primero.

2. Gimbals, sliders y otros accesorios de vídeo

Si haces fotografía fija, un gimbal o un slider motorizado no te va a aportar nada al principio. Son herramientas fantásticas… para vídeo. Pero si no haces grabación profesional, es un gasto innecesario y voluminoso.

En su lugar, invierte en aprender a componer mejor, a usar la luz, y en un trípode decente.

3. Lentes demasiado especializadas

Hay objetivos de macro extremo, tilt-shift, súper teleobjetivos… que pueden ser tentadores. Pero si no tienes una necesidad clara (y frecuente) de ese tipo de fotografía, es mejor no apresurarse. Con un par de lentes versátiles puedes cubrir muchísimo terreno al principio.

4. Demasiados adaptadores, filtros baratos o gadgets de moda

Las redes están llenas de accesorios “revolucionarios”: tapas de lente automáticas, filtros mágicos, visores con nivel láser… La mayoría acaban en un cajón.

Mi consejo: desconfía de todo lo que parece más marketing que herramienta. Si algo no mejora tu flujo de trabajo real, no lo necesitas.

5. Todo lo “top” desde el primer día

No hace falta comprarte lo más caro de cada categoría. Empieza con equipo decente, funcional, y sube de nivel cuando notes que tu equipo actual te limita. Y eso lo vas a notar tú, no una review de internet.

carlos senna fotografía estudio en logroño

No se trata de tener más cosas, sino de saber usarlas

Cuando uno empieza, es muy fácil pensar que cuantos más accesorios tengas, mejor fotógrafo vas a ser. Pero con el tiempo te das cuenta de que lo importante no es cuánto llevas en la mochila, sino cuánto sentido tiene lo que haces con ello.

Mi consejo como fotógrafo con años de sesiones a las espaldas es este: invierte en lo que realmente vayas a usar, lo que te ayude a trabajar mejor y a disfrutar más de hacer fotos. Lo demás puede esperar.

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